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GastronomíaPublicado: 04 de Febrero de 2025•Por Redacción marketerpromote

La Revolución del Valle de Uco: Vinos de Altura y Diseño Mineral

Mendoza ha dejado de ser únicamente la tierra del Malbec opulento: el Valle de Uco redefine la vitivinicultura sudamericana a través de frescura, tensión calcárea y arquitectura deslumbrante.

Fila de viñas con la cordillera nevada al fondo

Ubicado a poco más de una hora de viaje al sur de la ciudad de Mendoza, el Valle de Uco (comprendido por los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos) concentra hoy la energía más vibrante del vino argentino. A alturas que oscilan entre los 900 y los 1.500 metros sobre el nivel del mar, la combinación de radiación solar intensa, noches frías y una cordillera imponente crea condiciones únicas para la vid.

El protagonismo del suelo y la menor intervención

Durante los años noventa y principios de los dos mil, la tendencia dominante buscaba vinos con alta graduación alcohólica, maderas nuevas tostadas y una concentración casi impenetrable. Sin embargo, la nueva camada de agrónomos y enólogos ha puesto el foco en el suelo: parches de carbonato de calcio que recubren las piedras aluvionales depositadas por los ríos cordilleranos milenarios.

El resultado son vinos de textura vibrante, mineralidad punzante y una frescura que acompaña con naturalidad la alta gastronomía contemporánea. Las vasijas de hormigón crudo, las ánforas de barro y los toneles de roble sin tostar han reemplazado a las tradicionales barricas pequeñas.

«En el Valle de Uco la bodega no busca competir con los Andes, sino ser una prolongación geológica de su ladera.»

Arquitectura que dialoga con el paisaje

No se puede comprender este fenómeno sin analizar sus bodegas desde el punto de vista arquitectónico. Edificios de hormigón pigmentado con las arenas locales, espejos de agua que reflejan las cumbres nevadas y líneas sobrias inspiradas en el brutalismo integran los establecimientos a la flora autóctona de jarillas y chañares.

Varios de estos proyectos cuentan con posadas de apenas unas diez habitaciones, ofreciendo una experiencia íntima donde los huéspedes despiertan con vista directa a las hileras de viñedos y pueden participar de vendimias nocturnas guiadas por los propios hacedores del vino.

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